viernes, 2 de abril de 2010

Esa niña

Se conocieron hace 8 años... Aquel niño de 12 años apenas podía pensar, apenas podía razonar sobre que iba a ser de su vida. No puedo recordar si acaso sabía en lo que se estaba metiendo, tal vez tan solo estaba tratando de escuchar una voz que sonaba desde muy adentro... O tal vez tan solo estaba muy confundido y no sabía que estaba pasando, pero simplemente se dejo llevar... 

La chavala que se sentaba en frente, ese era su delirio. Esa colocha de pelo negro, pequeña y callada. Sin siquiera conocerla bien ya creía conocerla bien. Creía saber todo de ella. Una llamada diaria era todo lo que lo aferraba a ella, un papel, una mirada. Tenía tan solo 12 años y el sueño desaparecio con una respuesta: "si". 

Los años pasaron, el chamaco se hizo "grande", de nuevo las actitudes son confusas y como niño "grande", el mundo es tan solo una rebelión... 

15 años, ya creció, ya piensa mejor, ya tiene edad para pensar en fiestas, chicas y también en su futuro. Renegaba de todo, no le gustaba nada de eso. Era un chico que no se apegaba a lo normal, solo le gustaba jugar futbol, salir a correr en el barrio con su realidad interna, su inmadurez, su inseguridad. Escondido, Gandalf, mejengas... Y de repente en el mundo "normal" se vuelve a atravesar una chavala... "Mae esa vara si que es complicada, pero estoy enamorado". 

Crecimiento, amistad, notas, futbol, criticidad, soledad... Tantos sentimientos que se mezclan en el jugo. El niño ha ido madurando, ya es más fértil que antes, por lo menos ahora está seguro de qué va a hacer en su vida, pero todavía hay algo que le inquieta, es esa semilla que está naciendo en esa parte del alma que más incomoda... el corazón.... "¡Qué raro! No entiendo esto"

14 meses regó con agua la semilla, su edad no le permitió observar que a pesar de que el árbol no había crecido como el esperaba, la semilla había echado raíces, eran unas raíces largas, que se amarraban fuerte a ese corazón, por eso dolía tanto el hecho de que "solo le querían como amigo", las raíces estaban aferrándose con fuerza, él estaba ciego, tan solo veía dolor.... 

8 años, el niño estúpidamente vuelve a cometer idioteces, su carácter lo convierte en una hierba dificil de cortar, el sol alcanza a quemar la hierba muchas veces, y el niño no es capaz de apagar el fuego. Simplemente la raíz que se había extendido por todas partes, ahora es un árbol gigante, que está aferrado al alma. Se riega cada día, el árbol está verde, fuerte y grandísimo... El calor que asecha muy seguido, la sequía y todo lo malo que lo rodea no logra evitar que el árbol caiga, incluso no logra que el árbol se doble.


No se cae con el viento, peregrinar por la vida, acompañado por una muchilera de colochos grandes y corazón de oro es la mejor forma de caminar, a veces sin zapatos, a veces con piedras en la muchila. Pero siempre con una mano firme, decidida, y sobre todo suave como una rosa, que a pesar de las espinas que la protegen, su belleza nunca cae, solo mejora como una buena rosa... El viento sacude como el mar al caracol, pero no evita que siga caminando, el camino es largo, pero mi brazo es fuerte para seguir aferrándome a eso que llamo "amiga"... Esa semilla que un día era pequeña ahora es madura, pero todavía puede crecer... Ese amor que ese niño ahora siente, ya puede explicarlo, ya puede entenderlo, y sabe claramente que puede correr por los llanos tomado de la mano con esa niña, con esa niña que hace 8 años desvela sus ojos, con esa niña que desde hace 8 años le vuelve loco, esa niña que desde hace 8 años lo hace sonreir; ahora el niño entiende que esa niña es más que "la niña", ahora es su hermana del alma, su inseparable acompañante, ahora sabe que su alma esta cocida con un hilo que nunca se va a soltar...

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