viernes, 5 de noviembre de 2010

Olor a...

Sueños y esperanzas, todas las personas las tienen. Con el paso del tiempo te das cuenta de que poco a poco se esfuman. A veces crees que puedes ser "grande", sueñas de niño con ser "ingeniero", esperas que todo sea fácil, aunque sabes que tendrás que enfrentarte a la vida, y siempre has sabido que eso de vivir va a ser "duro". Después con el tiempo llega un momento dónde el martillo te golpea la cabeza, entonces te percatas de que la vida es DURA, pero ese nivel de dolor no lo entiendes, es un dolor nuevo, es algo insoportable.

Luego de que caen lágrimas y crees que no podrás salir, te encuentras a ti mismo en una nueva aventura, todo lo que te pasó quedó atrás, a pesar de eso, tienes una cicatriz muy grande en el alma, una marca única, que te hace notar lo humano que eres. Tan humano que a veces te puedes quedar sin oxígeno, tan humano que te pueden herir, te pueden manchar. Tan humano que puedes levantar la cabeza y seguir caminando.

Heridas, caminos, historias.... Todo pasa rápido, tus ojos no son capáces de vislumbrar todo. Son demasiados colores para percibirlos, son demasiadas historias, son demasiadas tristezas que no eres capaz de vivir cada una de las situaciones de la vida como se debe, no te dejan llorar, no te dejan ser perdedor, no te dejan sufrir, no te dejan caerte. La sociedad te exige que seás MUY bueno, que seas tan bueno que no eres capaz de perder algo. Pero pierdes tus padres, pierdes tus estudios, pierdes tu trabajo, pierdes tu dinero, pierdes tu inocencia...

Tanto amor nos rodea y no somos capaz de olfatear eso, simplemente no llegamos a alcanzar el origen de tanto amor, el olor de lo cotidiano nos confunde el corazón y buscamos las salidas en las puertas equivocadas. Aunque a veces nos salimos de lo cotidiano, nos atrevemos a luchar, nos atrevemos a dejar ir, nos atrevemos a experimentar, nos atrevemos a sentirnos atraídos por ese sentimiento tan raro que pocas veces podemos explicar.

El mar y las olas, son un reflejo de la vida humana, vienen y van, crecen y bajan. A veces son agresivas, a veces son tranquilas. Somos parte del mundo, pero estamos ciegos... En cada sencilla cosa que nos rodea podemos cambiar nuestra vida, en cada pequeña situación podemos encontrar grandes maravillas...

Todo se va, la cosa pasa rápido. Las olas golpean fuerte, el barco avanza cada vez más rápido, viajamos cada vez más adentro. Luego de un tiempo estamos fijando la mirada en el horizonte, a lo lejos vemos la orilla; postrada en la arena está ella, esperando con los pies en tierra, esperando que el marinero que lleva años navegando se capaz de desembarcar cerca de su vida...

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