Fue gracias a vos que aprendí a amar. Fue gracias a tu paciencia que aprendía a jugar. Fue gracias a tu bondad que aprendí a perdonar. Me acompañaste durante los momentos más difíciles; me acompañaste cuando tuve miedo. Me enseñaste a sonreir, me acompañaste al jugar. Durante los momentos mas complicados me regalaste tu oración y tu cariño.

Tal vez estas lágrimas son lágrimas de alegría, tal vez sean de tisteza porque todo lo que quedan son recuerdos. Y todavía imagino el recorrido por aquellos árboles de color que tanto me gustaban, o los paseos a ver los camiones que tanto disfrutaba. De ti aprendí a tener confianza en Él. De ti aprendí que la vida es más que la mentira y la injusticia. Con vos aprendí a caminar, y no solo con mis pies, sino que también me enseñaste a volar, a mover mis alas sin miedo por todos aquellos lugares desconocidos.
De tus manos suaves todavía recuerdo todos los rosarios que cantaste. Todavía siento tus manos sobre las mías, guíando mi corazón a todos los lugares seguros. Todavía recuerdo todas aquellas historias que tanto amaba. Todavía recuerdo cada momento invertido en risas y luchas. Tu felicidad es lo que me hace vibrar, mi corazón se llena de calor con solo pensar en vos. Cada uno de los momentos en los que sostuviste mis manos todavía dejan heridas abiertas en mi corazón. Y tan solo sé que después de tanos años de amar esas manos hermosas, curtidas y gastadas, cansadas y adoloridas, esas manos son parte constante de mis pensamientos.
Y te amé. Te amé con todo mi corazón, y vos te fuiste con un silencio en tu mirada, pero con un grito en tu corazón que todavía puedo escuchar cada día en mi alma. No fue un grito cualquiera, fue un grito que a todos los que te conocimos nos caló bien fuerte, fue un grito de amor, un amor tan fuerte que solo nosotros podíamos entender. Te fuiste en busca de la santidad, luego de un camino tan largo encontraste el paraíso que tanto buscabas.
Son lágrimas que queman, pero que limpian y me llenan de alegría con solo recordar cada momento que tuve junto a tí; porque gracias a vos yo aprendí a vivir... y a amar sin fronteras... Y hoy te recuerdo con toda mi alma...

Tal vez estas lágrimas son lágrimas de alegría, tal vez sean de tisteza porque todo lo que quedan son recuerdos. Y todavía imagino el recorrido por aquellos árboles de color que tanto me gustaban, o los paseos a ver los camiones que tanto disfrutaba. De ti aprendí a tener confianza en Él. De ti aprendí que la vida es más que la mentira y la injusticia. Con vos aprendí a caminar, y no solo con mis pies, sino que también me enseñaste a volar, a mover mis alas sin miedo por todos aquellos lugares desconocidos.
De tus manos suaves todavía recuerdo todos los rosarios que cantaste. Todavía siento tus manos sobre las mías, guíando mi corazón a todos los lugares seguros. Todavía recuerdo todas aquellas historias que tanto amaba. Todavía recuerdo cada momento invertido en risas y luchas. Tu felicidad es lo que me hace vibrar, mi corazón se llena de calor con solo pensar en vos. Cada uno de los momentos en los que sostuviste mis manos todavía dejan heridas abiertas en mi corazón. Y tan solo sé que después de tanos años de amar esas manos hermosas, curtidas y gastadas, cansadas y adoloridas, esas manos son parte constante de mis pensamientos.
Y te amé. Te amé con todo mi corazón, y vos te fuiste con un silencio en tu mirada, pero con un grito en tu corazón que todavía puedo escuchar cada día en mi alma. No fue un grito cualquiera, fue un grito que a todos los que te conocimos nos caló bien fuerte, fue un grito de amor, un amor tan fuerte que solo nosotros podíamos entender. Te fuiste en busca de la santidad, luego de un camino tan largo encontraste el paraíso que tanto buscabas.
Son lágrimas que queman, pero que limpian y me llenan de alegría con solo recordar cada momento que tuve junto a tí; porque gracias a vos yo aprendí a vivir... y a amar sin fronteras... Y hoy te recuerdo con toda mi alma...
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