martes, 25 de agosto de 2009

La escultora de vidas...

Los primeros llantos, los primeros pasos, las primeras cagadas... ¿Que sería de nosotros si no tuviéramos alguién que nos limpiara de niños? Cuando escucha los latidos del corazón de la madre se siente feliz, se siente como en casa... Que bello es saber que la madre siempre está ahí para compartir unas cuántas palabras con el hijo, palabras que siempre están llenas de esperanzas, de verdades. Como cuesta muchas veces ser el mejor hijo del mundo, como cuesta a veces incluso llegar a ser el hijo deseado. Pero que tan increíble es saber que a pesar de nunca poder llegar a ser un hijo perfecto, siempre llegarás a ser el chavalo más amado del mundo.

Un empleo que nunca tiene fin, un pacto con Dios, una gran responsabilidad. Una madre sabe en su corazón lo que significa formar un hijo, pero que responsabilidad más grande asumen, que reto más importante para el mundo. Ellas son las que forman grandes personas, grandes líderes. Ellas asumen un reto que nunca tiene fin, aún al final de la vida, desde otro mundo, sea cual sea ese lugar, ellas siguen presentes cuidando a su hijo. Es tan grande el reto que por nueve meses deben de alimentar a un ser con su propia sangre... ¿Que tan increíble? Entregar su propia sangre por amor.

Al principio de la vida ella estuvo ahí para alimentarme, ella estuvo ahí para darme su mano, ella estuvo ahí para levantarme cuando me caía. Con el paso de los años fui creciendo y fui madurando, luego vinieron las malacrianzas, luego vinieron las lloradas, los amores, las tristezas... Ella siempre estuvo ahí. Cuando le fallé ella se humilló y me perdonó, cuando le mentí ella me regañó y me formó, así como un escultor, durante toda mi vida estuvo a mi lado esculpiéndome, dándome forma, con mano firme, dándo golpes delicados pero precisos, muchas veces fueron golpes que dolieron mucho, golpes que calaron en el corazón, pero que con el tiempo sanaron y forjaron una figura firme...

¿Que mejor escultor que aquel que conoce tu propia sangre? ¿Que mejor escultor que aquel que dio su propia sangre para yo existiera? Siempre la primera en todo momento, siempre la primera en entenderme, siempre la primera en darme su mano, simpre la primera en extenderme la mano, siempre la primera en estar presente. En todo momento camina a tu lado, las palabras que me dice retumban en mis oídos, las canciones que me cantaba todavía retumban en mis oídos, canciones que calaron en mi corazón, canciones que calmaron mis llantos de niño, canciones que suenan en mi vida durante los momentos más dificiles... No hay nada mejor que esos besos de las mañanas, o esos abrazos calurosos de la madre... o ese conocido: "te amo".

¡Que la comida!, ¡que los zapatos!, ¡que los libros!, ¡que la U!, ¡que no te mojés!, ¡que el pelo!...¡Ay mamá! Su sangre corre por mis venas, sangre que yo sé que está llena de amor, sangre que fue entragada sin pensar en ninguna recompensa; ¿cómo agradecer tanto... tanto... que me das? A veces quisiera tan solo poder elevar al mundo lo mucho que agradezco todo el sacrificio, un sacrificio de años. Tan solo te regalo mis palabras y mis sentimientos, en tan pocas palabras quisiera regalarte el mundo, pero no puedo, tan solo puedo plasmar en palabras todo lo que mi corazón siente por ti...

Estaba oscuro...
Solo el rayo de la luz de tus ojos.
Me enseñaste a respirar
y tus entrañas acariciaban mi frágil cuerpo.
Soñaba con colores
y te imaginaba hermosa,
fueron nueve meses en un mundo rosa.
Crecí de a poco con tu calor
me alimentaba con tus caricias
y frases de amor.
El momento llegaba
iba a conocerte,
estaba muy protegido
con miedo de perderte...
Se hizo la luz
una mañana de febrero,
mamá ahí estabas tú
tan maravillosa y tan dulce
como te había imaginado.
Aprendí con el correr del tiempo
y en mis andanzas peligrosas
de cada uno de tus consejos
valorados en cada acto
de mis dieciocho años,
y soñando cada vez
que me encuentro lejos,
con tus palabras
que envuelven mis vivencias
y acobardan los miedos
de mi juventud. 
 Autor anónimo.
"No hay nada más bello que la princesa", eso me dijo un  amigo que conocí por ahí... Yo digo, no hay nada imposible para el amor de una madre hacia su hijo. Mi motivación, mi ejemplo a seguir... mi madre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario