martes, 25 de agosto de 2009

"No tengo nada pero lo tengo todo"

"No tengo nada, pero lo tengo todo", así me decía un señor uno de estos días en una calle de San José. Que dificil, el señor venía caminando por la avenida y se sentó junto a mí: "¿Estudiando muchacho?", comenzó a conversar conmigo, "mis hijas me pidieron pan y no les pude dar nada muchacho", me contaba que andaba buscando empleo pero que nadie le daba empleo. Al rato de estar conversando el señor muy alegremente me preguntó para adónde iba yo, yo le conté que iba para la uniersidad, humildemente el señor me preguntó que era eso, yo le explico y el me dice: "que bonito, a mi me hubiera gustado hacer eso". Internamente el corazón se me partía en dos pedazos...

Que complicada situación, no tenía nada para darle, pero a la vez yo pensaba que talvez el hombre tenía más de lo que yo tenía, a pesar de estar viviendo una situación económica dura, el señor siempre me repetía: "no tengo nada, pero lo tengo todo". Cuando le pregunte qué era lo más importante en su vida, él me respondio que Dios y sus hijas. Que talvez el podía vestirse mal, podía morirse de hambre, podía sufrir por caminar mucho, pero que tenía todo lo que necesitaba, tenía a Dios... Esa expresión de su cara me quedó totalmente grabada en mi mente...

Talvez el señor tenía más que lo que yo podía ofrecerle en ese momento, en mi interior yo estaba que moría de dolor, el hombre se veía muy agotado y preocupado, pero a pesar del dolor que se veía en su cara, su sonrisa mostraba una alegría especial que no había notado en una persona... Fue una experiencia muy conmovedora, pero un gran aprendizaje para mi vida... Ese hombre era el hombre más triste del mundo por fuera, porque sabía que no tenía nada para llevarle a sus hijas, pero lo tenía todo, estaba lleno...

No se necesita de grandes cosas materiales o terrenales para ser felices, podría llamarle que necesitamos de aquellas cosas "locas", o inexplicables para llenar nuestro corazón... fue algo impactante, ¿por qué la gente desprecia tanto a las personas que andan en la calle mal vestidas por sus decisiones de vida? Si ellos también son tan seres humanos como cualquiera de nosotros... Muchas veces esos indigentes "ladrones", como los llaman algunos, nos pueden dar una lección de vida que no nos esperamos, y gracias a Dios yo no desprecio a esa gente, porque sé lo mucho que valen, y ese señor dejó su huella en mi vida, los 30 minutos que conversamos y esos 30 minutos en los que me vieron con ojos de desprecio, valieron tanto la pena, ¡¡¡ese hombre está totalmente lleno!!! Y con su luz ilumino parte de mi vida también...

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